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Con el Piloto Automático

Puedo recordar con detalle todo lo que hice ayer? ¿Puedo describir lo que hice hace una hora atrás? ¿Qué estoy haciendo en este momento? ¿Dónde estoy?
Parecen preguntas para un enfermo mental, pero son preguntas de una conversación de coaching y tienen que ver con lo que he llamado el “piloto automático”. Este tiene que ver con vivir la vida en el “automático”, comer, trabajar, llegar a casa, conversar, ver televisión y nuevamente otro día más, parecido al anterior. Fin de semana, deporte, siesta, amigos quizá en el mejor de los casos. Fantástico estamos en lunes de nuevo, otra semana más, otro mes más, otro año más y mira cómo ha crecido tu hijo. ¿Dónde has estado? ¿Qué te ha estado moviendo a hacer lo qué has hecho? ¿Algo te ha asustado? ¿Algo te ha apenado? ¿Para qué has hecho todo lo qué has hecho? ¿Para dónde vas?
Si no tienes respuestas es que has estado en tu piloto automático.
¿Cómo salimos del automático? O bien cómo es que despertamos?
Algunos despiertan por eventos externos como la pérdida de trabajo, la muerte de un ser querido o bien sencillamente se enferman. El cuerpo es más sabio y se declara en huelga, si no me miran ni me cuidan, me rebelo, dice sensatamente. Entonces aparece el lumbago para que dejes de “cargar”,y te obliga a quedarte en cama; aparecen las alergias para mostrarte tu rechazo y tu sensibilidad; aparece el colon que no soporta que sigas comiendo tus rabietas.
Otra alternativa es hacerse cargo de las preguntas e invertir en sus posibles respuestas. Yo digo que sí hay respuestas y siempre las tiene la propia persona que consulta, sólo necesita un empujoncito para que comience a rodar y desaparezca la insatisfacción.
Despertemos ahora y no veinte años después. Desconectemos el piloto automático y enchufémonos a la vida.
Mi última biografía
Nací en el planeta tierra, me tocó ser ser humano y hembra. Mis ojos se cegaron de luz por primera vez, el último día de un año terrestre, en una ciudad llamada Valparaíso.
Crecí en una casona antigua, con paredes de barro y cornisas de yeso. Fui adulta de inmediato aunque mi cuerpo fuera en rezago. Jugué mucho, todavía no paro de hacerlo, para eso estoy aquí ¿ o no?
Cuando era pequeña fui sabia, leía y entendía, podía comunicarme con otras dimensiones, era libre y con un solo pestañeo creaba universos llenos de luz y vida.
Con la etapa de adultez de mi cuerpo, llegó la ceguera y el olvido de la vida, tuve hijos, trabajé, viajé, conocí algo del resto del mundo, estudié, gané dinero.A veces miraba para atrás y recordaba las capacidades perdidas y me preguntaba cómo recuperarlas, pero había tanto que hacer, veinticuatro horas ocupadas, con algo, los siete días de la semana.
Después de más de cuarenta años, un día cerré los ojos y pude ver. Desde ese día sigo con los ojos cerrados para regalarme la luz. Vivo en la oscuridad, pero iluminada. Camino sabiendo que puedo crear todos los mundos, con la sonrisa en los labios, con el brillo en los ojos. En realidad es imposible dejar de brillar, siempre lo he hecho, siempre será así, porque siempre fue, es y será. Sólo basta cerrar los ojos y saber quien Eres.
¿Cómo NO estar con el piloto automático?
No pensé que les interesaría tanto este tema, parece que es conocido por los síntomas que mencioné y entonces surge la inquietud, ¿qué hago para salirme de este piloto automático que me posee? Porque el automático es más poderoso que mi propio “yo”.
Mi respuesta es: recuerda quien Eres.
Esperaría que sepas quien Eres, pero me doy cuenta que la mayor parte de nosotros no saben quienes Son.
Cada uno de nosotros no es más ni menos que la encarnación de algunas de las partículas y ondas originadas en el Big Bang y evolucionadas hasta el ser que cada uno de nosotros Es. ¿Grandioso? Y nos tocó el Ser que cada uno es. Un ser humano reflexivo capaz de mirar la belleza de este proceso creativo y evolutivo universal.
Dos fenómenos suceden en nosotros cuando estamos conscientes de esto: son dos emociones, la primera es la gratitud, me tocó ser Ser Humano¡¡¡¡ y no una piedra, sin desmerecer la belleza de la piedra. La segunda emoción tiene que ver con la reverencia ante el misterio de este universo evolutivo, encarnado en mimismo.
Pero vamos aún más allá, como con doble clic,¿ quien soy yo? Si puedo observar las sensaciones de mi cuerpo, soy como un tercero que observa, entonces no soy mi cuerpo. Si observo mis pensamientos también como de afuera, entonces no soy mis pensamientos. ¿Quién es el qué observa mi cuerpo, mis sensaciones y pensamientos? ¿Quién es ese testigo que observa? ¿Ese testigo soy yo? ¿A quien o qué estoy llamando yo? Ese testigo que siempre está y que casi nunca recuerdo y menos logro alcanzar. ¿Y si lo alcanzara, si lo rozara, ¿Qué pasaría?
Yo le he acariciado y ¡Ay¡ dulzura sin miel, emoción, situación que no tiene palabras para describirla y sólo nos queda la metáfora, la poesía. Y también puedo decir que me he acariciado. Les aseguro que esto es chistoso, cuando logran entender esto del testigo, es inevitable la sonrisa por el juego que juego. Mas, parece tan real lo que hacemos en el día a día, comemos, nos duchamos, vamos a trabajar, conversamos, manejamos el auto, hacemos deporte, nos reímos, lloramos, sufrimos, nos emocionamos, amamos, leemos, viajamos, tenemos hijos, podemos decir que esa es la vida¡¡¡ y sí, esa es la vida y es maravillosa también si así tú la sientes (si no andas con el piloto automático).
Y hay más aún que podrías hacer si sabes quien Eres. Porque ¿Quién Eres?Eres el testigo, eres el Espíritu evolutivo encarnado, eres la Fuerza Primal que se puede ver a símisma, eres Dios, como lo quieras llamar. Ese yo al que llamaste Juan o Margarita, son sólo un juego de este Espíritu travieso, juguetón, encarnado en ti.
¿Y cómo recuerdo quien Soy en el día a día?Aquí va mi recetario para recordar quien Eres cada día
· Cada día al despertar recuerda, que eres el resultado evolutivo de esta fuerza creadora y que se ha encarnado en ti. Ayuda el humor en esto, cuando te esté bañando y refunfuñando por lo que te toca ese día, te acuerdas quien Eres, miras tu cuerpo desnudo ante el espejo y ves que tan bien lo tratas, Eres espíritu encarnado, pero olvidadizo.
· Declara que cada vez que des las Gracias, te acordarás quien Eres.
· Declara que cada vez que tu cuerpo se queje con un dolor, una enfermedad, te acordarás de quien Eres. Por lo mismo cuidarás tu alimentación, bueno esto se olvida fácilmente…y se escucha a sermón…· Declara que cada vez que generes y gastes energía, como cuando haces ejercicios o deportes, los “donas” a quien los necesite y puede ser alguien que conozcas.
· Medita y cada vez que lo hagas, hazte las preguntas. Si puedo observar las sensaciones de mi cuerpo, soy como un tercero que observa, entonces no soy mi cuerpo. Si observo mis pensamientos también como de afuera, entonces no soy mis pensamientos. ¿Quién es el qué observa mi cuerpo, mis sensaciones y pensamientos? ¿Quién es ese testigo que observa?
· Inventa rituales personales, como cuando niños, que tenías que saltar la baldosa más gastada o tenías que tocar la pared antes de salir, pero esta vez tendrán un significado, el de recordarte quien Eres
· Declara que cada vez que inspires profundamente recordarás la grandeza y el misterio que Eres. Y esto te ocurrirá en medio de una reunión fastidiosa.
· Ríete mucho, ríete del juego que te tocó jugar y el que eliges jugar cada día. ¿Para qué se está recreando el Espíritu en ti?
· Déjate atraer, no inhibas tus pasiones y no sentirás que estás con el piloto automático. Parece que esa es la única ley que sospecho esta Fuerza Primal quiere…
· Confía en quien Eres.¿a qué le temes? ¿es muy grande la responsabilidad? ¿y por qué no?
¿Y tú que crees? Es tan fácil olvidarse de quien Eres. Pero cuando sabes quien Eres, estás sobre el dolor, el sufrimiento, el amor y la plenitud. Es ser más que Amor. Es como disolverse y ser partícula y a la vez ser todo, como el Universo.
¡Qué loco todo esto¡ ¿o no?
LA VIDA ¡“TIENE”¡ QUE SER MAS

Este último tiempo he venido escuchando con más frecuencia la queja que los profesionales tienen con la vida: “tiene que ser más que comer, dormir y trabajar”. La insatisfacción con sus vidas ha ido aumentando. El éxito profesional, la tecnología, ni el dinero e incluso ni las familias pueden llenar este vacío. Hablar de plenitud en la vida es casi un chiste o una utopía y además es correr el riesgo de ser tildada de loca o esotérica¡
Es increíble que cuando comenzamos a conversar de la felicidad, la plenitud, la paz, a algunos les provoque risa o bien digan que son leseras ¡ ¿les da risa porque es inalcanzable? ¿son leseras porque es muy fácil o porque no vale la pena?
También escucho que dicen “hablemos de temas serios, o bien para qué nos volamos con esto”. Mas aún, algunos dicen tener estos temas claros y resueltos, pero a la primera vuelta de preguntas el desconcierto y la insatisfacción aparecen.
En una primera reflexión pareciera ser que sobre estos temas de la felicidad, la plenitud, el amor, no hay recetas, no hay una metodología que asegure el éxito de lograrlos. Pertenecen al ámbito de los estados interiores de cada persona, a ciertos estados de ánimo sobre los cuales aparentemente no podríamos hacer nada y si algunos ven posibilidades de acción son absolutamente personales y no son replicables para otros.
Sin embargo, también nos surge la esperancita, que la vida “tiene” que ser más de lo que estamos sintiendo, haciendo, y esto casi como por una obligación de alguien a quien no identificamos claramente, ¿yo mismo? ¿depende de otros?
Las personas que creen en un Dios pueden sentirse reconfortadas de cierta forma, pero también les es insuficiente y esta desazón aparece constantemente.
Estas son las preguntas para las cuales no tenemos tiempo, o más bien dicho no dejamos tiempo para su reflexión. Estas son las interrogantes que nos persiguen cada día y de las que tratamos de hacernos los locos y a veces somos muy efectivos en deshacernos de ellas… hasta que nos enfermamos. Parece que el cuerpo también nos trata de recordar algo. Y es que estas preguntas pertenecen al ámbito de lo trascendente del ser humano, ámbito que es imposible evadir. Es el ámbito que llamo de la Espiritualidad.
Las preguntas que quiero plantear ante este fenómeno es ¿cómo en la vida diaria me doy un espacio de conversación y de reflexión al tema de la espiritualidad?
Les digo “tema” de espiritualidad para ponerlo como un tema, aunque sinceramente para mí no es “un tema”, sólo ES, mas bien toda mi vida ES en la espiritualidad. Si les provoca esta frase, háganse más preguntas: ¿cómo es esto de vivir EN el Espíritu? ¿Para qué sirve? ¿tiene que ver con la felicidad, la plenitud? ¿ se puede aprender?

