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Jacqueline Valenzuela

MARTES 5 DE JULIO
Al releer el artículo del Harvard Business Review sobre por qué las Escuelas de Negocios han perdido el rumbo (mayo 2005) me doy cuenta que el tema en el cual trabajo de cómo enseñar a las personas a que puedan desarrollar sus habilidades y a vivir “mejor” es vital. Y si revisamos las mallas curriculares de las universidades no encontramos nada de esto. A lo más hacen distinciones sobre liderazgo y emprendimiento, pero en ningún caso son cursos experienciales donde se recreen espacios de auto-exploración.

Trabajar con Raúl Pacheco siempre es un placer, así de la propuesta saltamos a Einstein, al cometa que perforamos, a Chopra y Capra, la física cuántica, la música, la propuesta, la emoción, las dinámicas corporales. Me anima y re-energiza conversar con él. Nos prometimos ir a jugar raquetball este Jueves ya que su cuerpo no da para mucho más, eso dice él. Por mi parte me fui al gimnasio a la clase de spining donde practiqué meditar y observar como mi cuerpo pedaleaba al ritmo de la música, la atención en la respiración fue crucial para un buen desempeño.
En todo caso el mejor aprendizaje del día fue en mi relación con la bicicleta. En la primera carrera se me soltó el pedal, el que me pegó fuerte en la pantorrilla, lo ajusté y continué y de nuevo y tres veces más. Me desconcentré, pensé en cambiar de bici aunque la clase estaba llena. Maldita bicicleta me dije y cuando iba a comenzar a pelear con la bici me pregunté ¿ qué culpa tiene la bici? ¿iba a ser ella tan poderosa como para echar a perder mi pedaleo?

¿es el perro que ladra el culpable de mi susto? ¿ es el jefe con ceño fruncido el que me echa a perder el día? ¿ es el día nublado el culpable de mi tristeza? Cuantas veces nuestra reflexión automática se dirige a culpar al otro a lo otro, sin observar que el sinsabor, el susto, la tristeza está en mí y no en la bici, en el perro, ni el jefe ni el día. Yo soy responsable, es a mí que me pasa, el perro sólo hace lo que sabe hacer: ladrar, la bici tenía un desperfecto en sus correas y yo podía optar a seguir con ella o cambiar de bici o seguir lamentando mi mala suerte. ¿le doy poder al jefe para que mi día se fastidie? O ¿Cómo me hago cargo de lo que me pasa?
Seguí en la misma bici, conciente de que no tenía correa en el pie derecho y disfruté de la clase y mi meditación.

Lunes 4 de Julio
Fui a la oficina y me dejó plantada el personaje al que iba a entrevistar, ni siquiera avisó…ahora que reflexiono ¿le habrá pasado algo grave? Mañana lo llamo.¿Para que condenarlo?
En la tarde trabajé en la Propuesta para Codelco, leí a F. Kofman, algo de Covey con su Octavo Hábito y en la meditación volví en un momento a distinguir el nido del Vacío, muy breve.

Domingo 3 de Julio
Fue casi o mejor de lo que imaginé. Los platos fueron bautizados como “Tomate secreto” y “Costillas Nortinas montadas en papayas confitadas… reconozco que no alcancé hacer postre porque mi cuerpo se apareció como a las dos horas que estaba en la cocina y hasta ahí llegué, el dolor de pies y cintura fue un buen barómetro para medir mi pasión por la cocina. El beso de mi madre fue el gran regalo que recibí en su día, aunque era ella la que cumplía los años.
Terminé el día leyendo a Wilber, un documento (casi libro ) que bajé de la web de la www.integralspiritualcenter.com que salió el mes pasado (fresquito) está en inglés y el título es What is Integral Spirituality? y lo recomiendo para aquellos que ya han leído a Wilber y están familiarizados con su lenguaje.

Sábado 2 de Julio

Hemos ganado¡¡¡ primer lugar mini básquetbol. Fui una de las dos madres porristas y algo me inhibí de pensar que a Daniel y Felipe les diera vergüenza. Para mi tranquilidad y sorpresa me felicitaron.
Cuantas veces dejamos de hacer o hacemos algo pensando, creyendo que el otro se molestará, al final sólo dejamos de ser nosotros mismos. Es tan fácil la felicidad, comer cuando tienes hambre, dormir cuando tienes sueño, eso dice el budismo zen.
Medité profundamente haciendo el paquete de regalo para mi madre. Envolví la caja con cintas que hacían un enrejado sobre el papel, casi para no abrirla. Durante esta operación estuve en el Vacío, en la Nada, en mi misma, en ese nido de paz, que no tiene palabras para expresarse, como el gusto de una pera.
Esto me recuerda que mañana me levantaré temprano y jugaré a ser chef, iré a ver las verduras y frutas, me inspiraré para luego sumergirme en las ollas y los vapores que salgan de ellas. Sueño con un tomate asado relleno con sabores dulces y salados, montado sobre espinacas verdes, saltadas y crujientes, con una salsa de queso de cabra y servido en un plato amarillo. Mi Carmenere me esperará, decantado por unas horas. La mesa estará de fiesta con ocho comensales sonrientes y en silencio comeremos hasta que los sabores nos emborrachen y digamos qué rico estar aquí, salud¡¡
Las luces titilan a lo lejos y no veo el cerro Manquehue y ya estoy aquí de nuevo observando como escribo y cierro mis ojos para encontrarme en El.
Ahora iré a acariciar a mis hijos y luego veremos una película todos arriba de nuestra cama.
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1 comentario

maritza -

Mi querida voy a mecionar algunas de tus frases que me llegaron muy profundamente, de tus escritos "de la vida diaria":
"Como me hago cargo de lo que me pasa?" Una gran pregunta, respondeme por favor, a veces es una gran mochila, como me hago cargo, cuando lo que me pasa es grosso...
-"el beso de mi madre fue un gran regalo que recibi en su dia, aunque era ella la que cumplia anos"...eso eso ciertamente un gran regalo, tu por tenerla a ella y ella por tenerte a ti.
-"Es tan facil la felicidad, comer cuando tienes hambre y dormir cuando tienes sueno"...que verdad no? y poder "pensar" sobre esto te hace mas feliz todavia, no crees tu?
Soy feliz en este minuto por poder leer y ver tambien con los ojos cerrados.
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