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Jacqueline Valenzuela

Cambios

Yo también tuve miedo cuando dejé de servirte la comida. Pensé que eso era importante, que tú lo valorabas. Pero no podía, de verdad que no podía. Las piernas se me doblaban y la espalda me dolía. Pensé que dejarías de quererme porque yo siempre fui geisha contigo y me gustaba serlo. Atenderte, mimarte era entretenido, gozoso. Pero después en la enfermedad ya no podía y entonces pensé que me dejarías porque ya no te sirvo la comida. No sé si lo echas de menos, el que te sirva la comida. Ahora disfruto que tú me sirvas la comida y que calientes mis manos, aprendí a que esto también es entretenido y gozoso y además no me has dejado.
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1 comentario

Iris -

cuanta belleza y profundidad
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