Jacqueline Valenzuela |
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¿El sueño o la vigilia? Cuando duermo, en el sueño profundo y sueño que vuelo en mi caballo Pegaso, ¿es esto menos real que cuando estoy despierta? ¿Es real que hoy tuve cinco reuniones, que almorcé con amigos, que tomé muchos cinco cafés en el día, que cerré un buen negocio, que fui al gimnasio, que fui a buscar los niños al colegio? Comunmente a esto último le llamamos realidad y las experiencias de nuestra vida en el sueño profundo no son apreciadas como algo “verdadero”. ¿será porque en el sueño muchas veces desaparece el yo que nos acompaña? Entonces concluimos que esa experiencia, no es experiencia válida. Y desde una mirada más chata podríamos decir que además no nos sirve de nada, si estamos buscando la utilización de la experiencia para algo. El desprecio o la ceguera por las experiencias que tenemos en los otros estados que no son el de vigilia, nos llevan a perdernos gran parte de la vida, porque la vida es mucho más que nuestras experiencias “despiertos”. Y es que hasta ahora sólo estaríamos reconociendo sólo dos estados de conciencia, el de vigilia (aparentemente muy despiertos) y el de sueño profundo con nuestros sueños y pesadillas. Sin embargo, todo ser humano con mínimo esfuerzo puede reconocer que al menos hay otro estado de conciencia, el de ensoñación, en el que no estoy dormida, pero tampoco estoy totalmente despierta. Algunas culturas reconocen más de diez estados de conciencia, con sus correspondientes energías asociadas. En el estado de ensoñación distinguimos que está pasando en nuestro entorno, pero también estamos muy pegados a escuchar, sentir la experiencia interna. A veces este estado se intensifica y decimos que nos quedamos en el aire, en la nada, o que no sabemos dónde estábamos... Si esto sucede casualmente, o sea, no lo hemos buscado intencionalmente, puede ser visto por aquel que está sumido en la productividad, como una “pérdida de tiempo” y nuevamente no se reconoce esta experiencia como una parte de la vida. La meditación es una forma de llegar a estados de conciencia parecidos al de ensoñación, pero que nos conectan, en palabras de los meditadores, con lo divino, con lo trascendental. Si alguien quiere ver el fenómeno con otro ojo, científico por ejemplo, vería a través de un electroencefalograma que en esta experiencia hay casi completa cesación de ondas cerebrales alfa y beta y considerable aumento de ondas delta, pero sólo eso podría decirse desde esta perspectiva, pero no podría decirse nada sobre nuestra pregunta inicial. ¿Es más verdadera una onda cerebral que otra? Por eso creo que no es la pregunta adecuada, sólo es provocativo el preguntarse ¿qué es más real? Sin embargo a mí me provoca mucho más el preguntarme qué es lo que pasa en ese estado y como puedo vivir intensamente ese estado donde puedo tocar lo divino. Por eso busco ese estado, desde la meditación donde puedo saborear la divinidad, la trascendencia. No puedo o no sé describir el estado, porque no encuentro palabras, es como un verbo sin nombre, muchos al ver que no hay una descripción exacta, no lo apreciarán y lo entiendo, y me apena que se lo pierdan por este apego a la explicación. Pero a quien quiera aceptar la invitación, adéntrese en la experiencia de la meditación de estos estados de conciencia no ordinarios, cierre los ojos y piense que ya lo tiene todo, que no necesita nada, que no busca nada, que es sólo Gran Mente y Gran Corazón integrados. Si vive esta experiencia, se quedará como yo, muda, sin palabras y agradecidísima de la vida. Disculpe que le escriba atropelladamente, pero estoy atropellada por lo que le he escuchado, estoy con-movida. Usted apareció en mi vida el Martes pasado cuando un buen amigo nos dio una charla sobre “La Mirada” que era la continuación de mi charla en la que hacía la pregunta ¿Quién es el que observa? He estudiado con Flores, Maturana, seguidora de Varela, ahora de Wilber, bien, me he comprado esto que la realidad depende del observador. Pero ¿Quién es el que observa? ¿Si el “yo” es tan construido como la palabra “mente”? Bien en eso andaba “yo” cuando Fernando mi amigo, sale con Jaar, o sea, usted. Y quedé conmovida por su obra, o sea, por usted. Ese día en la noche quise ser artista y copiarle, salir a las calles de Santiago y preguntarle a la gente: ¿Cuándo se dio cuenta que estaba vivo? Es una pregunta que me ronda hace tiempo. Y eso no es todo, usted se me vuelve aparecer este Domingo, día en el cual acostumbro levantarme tarde, pero nunca tan tarde, pero ahí estaba usted hablando con palabras y he aquí lo curioso, porque hasta ese momento yo admiraba su obra, pero nunca le había escuchado…y usted hablaba como yo hablo, o mejor dicho con las mismas palabras. Mire yo digo algo así como:Quiero cambiar el mundo, quiero que seamos mejores seres humanos, que la pasemos mejor.Quiero diseñar espacios para conmover, emocionar, para que “algo” pase en el alma de quien habita por instantes ese espacio que he creado para el o ella misma. Y ese “algo” que le pase signifique transformación de vida. (Que presumida)Si sólo uno de aquellos que visitan este espacio fuera tocado, perturbado…. Con sólo uno de ellos “tocado”, mi obra no estaría fallida, mi vida tendría sentido. Si sólo uno de aquellos que visitan este espacio, se conmueve y al día siguiente cambia su práctica de vida y se atreve a elevar su voz por lo que su alma le llama, sólo por uno de aquellos, mi obra tendría sentido, lo que estoy haciendo tendría sentido, “yo” tendría sentido”. Y siento que la mayor parte de estos “diseños” han sido intentos fallidos. (o sea, nunca quedo conforme) Y yo no me declaro artista. Yo me declaro consultora de empresas…. Mis “diseños” son los espacios de aprendizaje donde me dedico a hacer preguntas (como la anterior) y a mostrar distinciones que les permitan a las personas a mirar el mundo, sus vidas desde nuevas perspectivas, pero antes que puedan tener nuevas perspectivas, primero tienen que atreverse a hacerlo, siempre es el miedo a mirar, y muchos prefieren no hacerlo, así que primero ayudo a las personas a salvar este miedo. No sé por qué le escribo, aparte de verme en usted como el Axolotl. He estado estudiando sobre Spiral Dynamics de Don Beck, quien habla de los niveles de conciencia de los seres humanos, una buena explicación de por qué sólo algunos son conmovidos, perturbados por sus obras. Quizá para producir transformaciones en las personas se requiera una integración con el arte. He soñado con hacer bailar la gente¡¡¡ al ritmo de Muxima, o algo así como afro-celta. Mucha gente, mujeres en el yin del baile, hombres en el paso yang. No son bailarines, gente que camina por las calles, que entra y sale del Metro, reunirlos para que bailen por algo muy simple, sentirse comunidad humana. Esto lo hago en talleres con grupos de hasta 50 personas….con maravillosos resultados… Y me pregunto ¿cómo sería con 500, 1000 personas? Quisiera no terminar esto que escribo porque me aparecen más ideas que me gustaría pinponearlas, pero lo último es decirle que su obra me ha “tocado”, no ha sido una obra fallida.Y le doy las gracias por lo que me ha pasado. Esta frase me hace sentido hoy en los equipos de trabajo. Y es que importa tanto con quien trabajo, no por sus capacidades ni porque sabe aquello, sino que lo valioso es cómo me siento trabajando junto a esa persona. Por eso es que el rendimiento de un equipo depende de la calidad de sus relaciones mas que de las competencias de cada uno de sus miembros. Un equipo puede ser mucho más que la suma de sus partes, este “más” va a depender de cuan bien surfeen las relaciones entre ellos. Y no quiero decir que se evite el enojo, las diferencias de opiniones, los malentendidos. Al contrario, es la capacidad de cada uno de los del equipo y en conjunto de hacer frente a estos contratiempos. Las competencias individuales que prevalecen son la transparencia y el cuidado del otro. ¿Es posible construir equipos de trabajo en esta dinámica? O con este espíritu? En Imana creemos que esto es posible y más aún puede convertirse en una fuerza transformadora de equipos y también de organizaciones, porque al final somos las personas y nuestras interrelaciones las que construyen una empresa. La otra distinción que emerge de las ciencias es la de la complejidad. "Complexus quiere decir, lo que está tejido en conjunto; la trama, el tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados que presenta a la vez la paradoja de lo uno y lo múltiple. Tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares que constituyen nuestro mundo fenoménico" (E. Morin) Este concepto ya está siendo asimilado en el mundo de los negocios y las organizaciones empresariales ya lo tienen asumido aunque no necesariamente gestionado eficientemente.La globalización, el desarrollo vertiginoso de las tecnologías de información, así como de las telecomunicaciones ha posibilitado que interactuemos con personas de todo el mundo, personas de diferentes lenguas y culturas. Observamos como este desarrollo nos facilita la vida, pero a la vez la complejiza. Todos los días estamos empujados a aprender como conectarse en redes informáticas, a usar una tarjeta de ascensor, nuevos cajeros automáticos, cobradores electrónicos en el estacionamiento, nuevos celulares, nuevos sistemas de transporte y de pago. Empezamos a sumergirnos en el mar de la complejidad. Algunos se pueden apanicar con este mundo nuevo, que se renueva cada día y otros pueden sentir que les sube la adrenalina el hecho de vivir en un mundo complejo, y le han perdido el miedo a la incertidumbre. A la certeza de la muerte, hoy agregamos otra, la certeza de la incertidumbre del futuro, nada está predeterminado. La complejidad tiene varias incapacidades: la incapacidad de alcanzar certezas, de formular leyes, de concebir un orden absoluto, de evitar contradicciones, de comprender la realidad como unidimensional. Para Morin, está regida por tres principios: el principio dialógico - orden y desorden mantenidos a la vez en una unidad - el principio de recursividad, que rompe con la idea lineal de causa - efecto, de producto-productor, de estructura-superestructura, porque el todo constituye un ciclo autoconstitutivo, autoorganizador y autoproductor y el principio hologramático que promulga que el todo esta en las partes que están en el todo. "El todo es más y al mismo tiempo menos que la suma de las partes" (E. Morin) Algunos de los conceptos (Rubio) que subyacen en la trama interactiva de la complejidad son: · Tendencia y capacidad de la naturaleza, los elementos y los sistemas para generar de manera espontánea patrones, nuevos comportamientos, sucesos, relaciones, cambios, estados críticos, una nueva realidad dentro de ésta; escalas, pautas, comportamientos. Estos principios son de Autoorganización (Alan, Haken, Maturana); Amplificación (Lorenz, Poincaré, Prigogine); Autoconsistencia (Chew, Capra); Autopoiesis (Maturana, Varela); Autosemejanza (Mandelbrot) · Los fenómenos, objetos, sistemas, elementos, partes, procesos, se conectan entre si aún cuando no tengan conexión directa. Lo que importa son las relaciones, la pauta que todo lo conecta. De las nuevas formas de conexión, de las rupturas surgen propiedades nuevas. Los procesos y elementos vuelven sobre sí mismos en bucles, rizos o cascadas de espirales creativas. Existe una íntima conexión entre sucesos y cosas que los hace, a la vez, causa y consecuencia. Estos principios son: Pauta y Conectividad (Bateson); Correlación (Bohm); Emergencia (Haken, Varela); Recursión (Briggs, Horfstadter) ; Resonancia (Sheldrake, Morin, Bateson) · El sistema no tiene límites definidos, ni entre los elementos ni al interior de ellos. La totalidad del sistema está constituida por el fenómeno observado y el proceso de observación. La unidad del sistema es la complementariedad del sujeto y objeto. El todo está en la parte que está en el todo. Los fenómenos son despliegues de consciencia y la consciencia despliegue de fenómenos. Las cosas pueden ser y no ser a la vez; ser implícitos y explícitos, a la vez. Estos principios son: Flujicidad, (La borrosidad y flujicidad son características sistémicas propias del mundo complejo, los márgenes son difusos y la interconexión de los sistemas es fluida y caótica); Impredecibilidad; Inclusión (Bohm, Kosko, Morin); Metadimensionalidad (Kaku); Omnijetividad (Izquierdo, Maturana); Plegabilidad (Bohm); Paradoja · Lo posible es contrario a lo real y puede tener actualidad. Lo virtual no es actual pero posee realidad. La epistemología del orden ha cedido el paso a la epistemología de las anomalías. Estos principios son: Morfogénesis, Resonancia (Sheldrake); Virtualidad (Bergson); Conmensurabilidad (Maturana, Varela); Plegabilidad (Bohm, Deleuze); Recursión (Briggs, Hofstadter, Morin, ) ; Rizomas.(Deleuze, Guattari, ) En las organizaciones humanas también podríamos observar los fenómenos que representan a cada uno de estos conceptos en los cuales subyace la Complejidad. Más adelante continuarécon esta reflexión en particular para cada uno de estos conceptos. La pregunta en cuestión es si los fundamentos científicos del paradigma emergente nos sirven para mirar también a las organizaciones humanas, es decir a las organizaciones sociales. Es decir, ¿podríamos confeccionar un mapa para mirar las organizaciones y más aún intervenir en ellas basándonos en algunos fundamentos científicos del paradigma emergente? He seleccionado algunas perspectivas científicas para relacionarlas con las organizaciones humanas. Hoy veré el Holismo. Holismo Es la idea de que todas las propiedades de un sistema (biológico, químico, social, económico, mental, lingüístico, etc,) no pueden ser determinadas o explicadas como la suma de sus componentes. El sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes.“En el nuevo paradigma, las propiedades de las partes sólo pueden comprenderse desde la dinámica de la totalidad. En última instancia no hay partes en absoluto. Lo que llamamos parte es meramente una estructura en una red de relaciones inseparables (Capra) El holismo enfatiza la importancia del todo, que es más grande que la suma de las partes y da importancia a la interdependencia de las partes. Sin embargo, "Todo está en todo y recíprocamente".En la escuela hemos aprendido a pensar separando" dice E. Morin: Geografía por un lado, Historia por otro, Química, Física, Arte, y en nuestra adultez ni en ningún lugar se vuelve a juntar eso que se ha separado tan cuidadosamente. Esto nos lleva a tener el hábito de un pensar con grandes dificultades para abordar sistemas, para considerar holísticamente las situaciones, para mirar totalidades. De la misma forma, tenemos dificultades para mirar la “totalidad” de una organización, con todos sus sistemas formales e informales interdependientes, con los diversos procesos de negocios que se entremezclan y muchas veces nos ocultan la mirada global. De hecho el automático del consultor de empresas es diseccionar la empresa en áreas funcionales: finanzas, comercial, recursos humanos, producción. Y generalmente se encuentran más consultores especialistas en estas funciones, que consultores que nos ofrezcan una forma de visión total de la organización. Aquí prevalece la visión mecanicista, que arreglando la “parte mala”, se soluciona el problema. Consultores estratégicos avanzan algo más y analizan la funcionalidad de cada área, y sus acciones y tratan de “alinearlas” con la misión de la empresa y sus metas, sin embargo la construcción de un mapa que nos muestre a la organización, su rumbo y las prioridades de acción, frecuentemente se posterga y se considera muy complejo. Por otra parte La hipótesis del "Universo Holográfico" nos dice que la información de todo el universo está contenido en cualquier subconjunto de éste. Por lo tanto, tendría que ser posible reconstruir el universo completo a partir de un simple microbio. En otras palabras: las partes son reproducciones a escala del todo, o también: el todo está contenido en cada una de sus partes, al igual que en un holograma. Para las empresas, ¿se cumpliría que uno de sus trabajadores contiene “toda la información” de este universo, en este caso una organización? O de otra forma, ¿podríamos reconstruir o mirar una empresa a partir de uno de sus trabajadores? El Sutra Avatamsaka dice:En el cielo de Indra hay una red de perlas de tal forma ordenadas que si miras a una, ves a todas las demás reflejadas en ella. Del mismo modo, cada objeto del mundo no es sólo él mismo, sino que incluye a todos los demás objetos y es, de hecho, todos los demás. Y dentro de la Torre de Indra hay también cientos de miles de torres [o Universos], cada una de las cuales está tan exquisitamente adornada como la Torre principal misma y tan espaciosa como el cielo. Y todas estas torres, más allá de lo que en número podría calcularse, no se molestan en absoluto unas a otras; cada una preserva su existencia individual en perfecta armonía con todo el resto; no hay aquí nada que impida a una torre estar fusionada con todas las demás individual y colectivamente; hay un estado de perfecta entremezcla y, sin embargo, de perfecta ordenación. Sudhana, el joven peregrino, se ve él mismo en todas las torres y en cada una de ellas, donde el todo está contenido en cada una y cada una está contenida en el todo. Me asombro, me maravillo cuando veo lo increíble de las pirámides, de aquella puesta de sol, de las cosas que hacen los niños.Recurro al diccionario y encuentro esta definición para “asombro”: “ Impresión en el ánimo que alguien o algo causa a una persona, especialmente por alguna cualidad extraordinaria o por ser inesperado” Me gusta maravillarme, asombrarme es una emoción que me hace sentir los latidos de mi corazón. Y me pregunto ¿dónde está lo extraordinario, lo inesperado? ¿es tan difícil encontrarlo? ¿ es tan raro ver algo que te asombre? ¿Cuántas veces te has asombrado hoy día?¿Qué me provoca el maravillarme, la gran admiración que siento por aquello que observo, siento? El maravillarse conlleva de la mano la emoción de la reverencia y la gratitud. Me inclino ante lo extraordinario y doy gracias de haberlo observado. ¿No es maravilloso el maravillarse? Miro las hojas del palto de mi patio, se están meciendo y cambiando de color. Están bailarinas con el viento de este primer día de otoño. Me sonrío, porque un pensamiento travieso me dice que me están hablando y claro eso no puede ser. ¡¡Qué maravilla que estos pensamientos me visiten¡ Tengo un nuevo email en mi bandeja, lo respondo hablando de construir un espacio para escuchar a las personas.¡Qué maravilla que estos emails aparezcan¡ Respiro y siento el aire que entra raspando mi garganta, ¿me estaré resfriando me pregunto? Y otra vocecita me susurra, “estás viva”¡Qué maravilla que me susurren¡ Leo estas líneas y me falta aire, suspiro, más aire. Encuentro bello todo lo que me rodea, me siento feliz de haber escrito estas líneas.¡Qué maravilla que esto me haya pasado¡ Es tan fácil maravillarse, sólo comienza con mirar y respirar. No me da pudor usar estas palabras para mostrar lo que queremos hacer, para hablar de nuestra misión en Imana. Es sólo la respuesta a todas las personas que tienen esta sed que no encuentra agua, en este mundo de preguntas prosaicas y de respuestas efectistas. Queremos hacerle frente a los temas que nos tienen el alma rota, y la vista borrosa, sin rumbo y sin sentido. Queremos hacernos cargo del sufrimiento humano que brota a raudales por todas partes y que clama por un lugar, un espacio donde pueda llorar y sentirse compadecido, acariciado, amado. Y este es un sufrimiento que viene de las profundidades del ser humano, viene de la pérdida del sentido de vivir, viene de no soportar la soledad de la existencia, proviene del terrible miedo a la muerte y viene de no estar concientes, de aceptar la libertad de elegir que nos ha sido otorgada con la vida. Y será con nuevas palabras que volveremos a llegar a reconocer el alma humana que no es más ni menos que una simple expresión de un Espíritu único y que es todo. Por eso hablo de “espiritualizar” o de volver a mirarnos en lo que somos. Hablo de conversar sobre las preguntas que nos estremecen. Es volver a convertirnos en “los terribles” como llamaban a los filósofos griegos, porque era terrible encontrarse con sus preguntas.Y así entre las preguntas sin respuestas encontraremos algo más y saciaremos nuestra sed y más aún podremos saciar la sed de otros y conmover las almas humanas y moverlas hacia lo que siempre han sido, concentración de amor. Quizá desde aquí podamos construirnos de nuevo, desde un nuevo estado de ánimo, desde una nueva mirada, que no es nueva, es sólo el origen olvidado del ser humano, desde el amor.¿Por qué no podríamos construirnos, en nuevas comunidades desde el amor? ¿Por qué no podríamos inventar empresas desde el amor? ¿Por qué no podríamos? ¿Qué nos lo impide? ¿ A qué le tememos? ¿Por qué no brillar? En pocos días más recordaremos el nacimiento de un hombre que supo quien era y vivió consecuentemente. Tal valentía es admirable en sí, sin embargo no todos estaban preparados para escucharle y aún sus palabras no tienen un entendimiento universal. Yo nunca he sido seguidora de una religión ni tampoco cristiana, sin embargo las palabras de Jesús me sobrecogen. “Busca en ti y me encontrarás” es terriblemente lógica y sin metáfora. Sin embargo esto lo digo ahora, porque años atrás no la entendía. Y es que una nueva tendencia entre los pensadores actuales se ha iniciado y llama a practicar la mirada a sí mismo. Muchos libros de auto ayuda y de gestión de empresas invocan como primera competencia a desarrollar la de auto reflexión, la auto mirada. ¿Y no dice esto la frase de Jesús? |