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Jacqueline Valenzuela

Estimado señor Alfredo Jaar:

Disculpe que le escriba atropelladamente, pero estoy atropellada por lo que le he escuchado, estoy con-movida.

 Usted apareció en mi vida el Martes pasado cuando un buen amigo nos dio una charla sobre “La Mirada” que era la continuación  de mi charla en la que hacía la pregunta ¿Quién es el que observa? 

He estudiado con Flores, Maturana, seguidora de Varela, ahora de Wilber, bien, me he comprado esto que la realidad depende del observador. Pero ¿Quién es el que observa? ¿Si el “yo” es tan construido como la palabra “mente”? 

Bien en eso andaba “yo” cuando Fernando mi amigo, sale con Jaar, o sea, usted. Y quedé conmovida por su obra, o sea, por usted.

Ese día en la noche quise ser artista y copiarle, salir a las calles de Santiago y preguntarle a la gente: ¿Cuándo se dio cuenta que estaba vivo? Es una pregunta que me ronda hace tiempo. 

Y eso no es todo, usted se me vuelve aparecer este Domingo, día en el cual acostumbro levantarme tarde, pero nunca tan tarde, pero ahí estaba usted hablando con palabras y he aquí lo curioso, porque hasta ese momento yo admiraba su obra, pero nunca le había escuchado…y usted hablaba como yo hablo, o mejor dicho con las mismas palabras. 

Mire yo digo algo así como:Quiero cambiar el mundo, quiero que seamos mejores seres humanos, que la pasemos mejor.Quiero diseñar espacios para conmover, emocionar, para que “algo” pase en el alma de quien habita por instantes ese espacio que he creado para el o ella misma. Y ese “algo” que le pase signifique transformación de vida. (Que presumida)Si sólo uno de aquellos que visitan este espacio fuera tocado, perturbado…. Con sólo uno de ellos “tocado”, mi obra no estaría fallida, mi vida tendría sentido. Si sólo uno de aquellos que visitan este espacio, se conmueve y al día siguiente cambia su práctica de vida y se atreve a elevar su voz por lo que su alma le llama, sólo por uno de aquellos, mi obra tendría sentido, lo que estoy haciendo tendría sentido, “yo” tendría sentido”. Y siento que la mayor parte de estos “diseños” han sido intentos fallidos. (o sea, nunca quedo conforme) 

Y yo no me declaro artista. Yo me declaro consultora de empresas….

Mis “diseños” son los espacios de aprendizaje donde me dedico a hacer preguntas (como la anterior) y a mostrar distinciones que les permitan a las personas  a mirar el mundo, sus vidas desde nuevas perspectivas, pero antes que puedan tener nuevas perspectivas, primero tienen que atreverse a hacerlo, siempre es el  miedo a mirar, y muchos prefieren no hacerlo, así que primero ayudo a las personas a salvar este miedo. 

No sé por qué le escribo, aparte de verme en usted como el Axolotl.  

He estado estudiando sobre Spiral Dynamics de Don Beck, quien habla de los niveles de conciencia de los seres humanos, una buena explicación de por qué sólo algunos son conmovidos, perturbados por sus obras. Quizá para producir transformaciones en las personas se requiera una integración con el arte.

He soñado con hacer bailar la gente¡¡¡ al ritmo de Muxima, o algo así como afro-celta. Mucha gente, mujeres en el yin del baile, hombres en el paso yang. No son bailarines, gente que camina por las calles, que entra y sale del Metro, reunirlos para que bailen por algo muy simple, sentirse comunidad humana. Esto lo hago en talleres con grupos de hasta 50 personas….con maravillosos resultados… Y me pregunto ¿cómo sería con 500, 1000 personas? 

Quisiera no terminar esto que escribo porque me aparecen más ideas que me gustaría pinponearlas, pero lo último es decirle que su obra me ha “tocado”, no ha sido una obra fallida.Y le doy las gracias por lo que me ha pasado.

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